Medio millón de griegos ya han perdido sus casas por la aplicación de medidas de ajuste, entre ellas la ejecución de hipotecas con más de seis cuotas impagas. Ahora veinte mil de ellos viven en la calle. La mayoría tiene entre 45 y 60 años, una edad crítica. Pronto será muchos más.
En el país que inventó el derecho y el teatro, que le aportó al mundo la filosofía, la poesía y la democracia, una tragedia real, no teatral, pone en cuestión 2.500 años de riquísima historia. En este caso la realidad imita al arte.
Cuando Grecia ya era una civilización consumada, los bosques de Alemania estaban ocupados por tribus bárbaras que casi ochocientos años después invadirían Roma. A mediados del siglo XX los nazis ocuparon la capital helena y controlaron el Egeo. Y ahora, ya en el siglo XXI, los bárbaros de antaño, los nazis de entonces, los alemanes de siempre invaden otra vez Atenas, destituyen un gobierno y con dedo imperial nombran en su lugar a un títere a gusto de Berlín, llamado Papademos. La historia es circular, como sabía Aristóteles.
A mediados de 2009, cuando estalló la crisis de la deuda, Grecia cayó en las garras de los nuevos bárbaros, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, cuyos severos planes de ajuste llevaron el desempleo a cifras históricas. En Italia, heredera del Imperio Romano, las nuevas SS del capital financiero hicieron otro tanto: Mario Monti fue ungido cónsul en representación de los señores del euro; un nuevo Pilatos que se lavará las manos mientras su pueblo se encamina al sacrificio.
Los nuevos desocupados griegos cobrarán un módico seguro de desempleo durante un año; después, nada. Los trabajadores autónomos ni siquiera tienen ese derecho. Las organizaciones de ayuda social reparten miles de raciones de comida por día...en plena calle, la mayoría de las veces un plato de arvejas y un poco de pan. Prolifera el trueque en su versión más degradada: la gente vende sus abrigos en pleno invierno, sus mesas de luz, sus cubiertos, incluso hasta sus mascotas, a las que ya no puede alimentar,
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