El papa Benedicto XVI ha aterrizado este jueves en el aeropuerto de Berlín para iniciar su primera visita de Estado a Alemania y tercer viaje a su país natal como máxima autoridad de la iglesia católica. Lo hace en un momento difícil para la iglesia alemana por los casos de curas pederastas, la pérdida de fieles y el fuerte secularismo existente.
En un discurso ante un grupo de dirigentes judíos alemanes, el papa ha acusado al líder nazi Adolf Hitler de ser un "ídolo pagano" que quería sustituir a Dios.
Ratzinger, que en numerosas ocasiones condenó el holocausto, ha subrayado que las horribles imágenes de los campos de concentración al final de la Segunda Guerra Mundial "mostraron de lo que puede ser capaz el hombre que rechaza a Dios".
Benedicto XVI ha intervenido antes en el Parlamento Federal alemán, donde ha afirmado que el deber fundamental del político es "servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia".
En su primera intervención en un Parlamento, el papa Ratzinger ha agregado que aquel Estado se transformó en una "cuadrilla de bandidos muy bien organizada que podía amenazar al mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo" por faltar a este cometido esencial.
Previamente a la intervención del sumo pontífice, el presidente del Parlamento alemán, el cristianodemócrata Norbert Lammert, ha lamentado la división entre la iglesia católica y la protestante y ha remarcado la importancia de "ese logro de la Ilustración", la división entre Iglesia y Estado.
Al acto no han asistido alrededor de un centenar de diputados del partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda, al considerar que la intervención del jefe de la Iglesia Católica contraviene el principio de la neutralidad religiosa del Parlamento.
En Alemania, país de 82 millones de habitantes, donde los católicos son 24,67 millones y los protestantes 24,5 millones, la secularización avanza a pasos agigantados. Según datos de la iglesia local, el pasado año apostataron 181.000 personas.
Abusos sexuales
Más de un millar de abusos sexuales contra menores han sido denunciados en Alemania y según se ha comprobado, en los últimos 30 años, unos 350 menores sufrieron abusos. Ante
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