Como en ese país no se acepta el matrimonio homosexual, el Estado disolvió el vínculo por no haber diversidad sexual. Podrían ir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Todo comenzó cuando el marido decidió operarse para convertirse en mujer, hoy con el nombre de Alessandra Bernaroli, pero sin desear divorciarse de su esposa, quien también deseaba permanecer casada con ella.
Empero, como la ley italiana no contempla el matrimonio igualitario, la disolución forzosa del vínculo fue decidida por la Corte de Apelaciones de la ciudad de Boloña en base a la disminución de la diferencia sexual entre los cónyuges.
La pareja se casó en el año 2005 por registro civil y también ceremonia religiosa, y la operación de cambio de sexo tuvo lugar luego. La sentencia siguió a un fallo previo de un tribunal civil de Módena que, en primera instancia, había dado la razón a la pareja, al negar que un funcionario del registro civil de las personas pudiera cancelar un lazo jurídico como el matrimonio.
Los jueces de Módena señalaron que era necesaria la sentencia de un juez.
La pareja se dirigió a la justicia de su país luego de que, tras obtener un nuevo documento de identidad con su nombre femenino, Bernaroli descubrió que en el estado civil figuraba sólo una cohabitación con su esposa.
El fallo fue rechazado por la pareja y sus abogados, que recurrirán a la corte de Casación.
"Es gravísimo lo decidido por la Corte de Apelaciones, que impuso a una pareja boloñesa el divorcio porque uno de sus miembros cambió de sexo. Esto es un evidente caso de violación de los derechos civiles y de la persona", afirmó la Asociación Radical Derechos Verdaderos.