El Himno Nacional Argentino, emitido desde el Valle de la Luna, en la provincia de San Juan e interpretado por bandas y coros locales, fue coreado con fervor por los 2 millones de personas que ocupaban en los primeros minutos de hoy el Paseo del Bicentenario.
La canción patria interrumpió la actuación de Soledad Pastorutti en un clima de entusiasmo que sobrepasó las opiniones políticas y el diferendo por la reapertura del Teatro Colón mantenida entre autoridades de la Nación y la Ciudad.
En el festejo flamearon innumerables banderas argentinas, de los países limítrofes y de partidos de izquierda, la whipala de los pueblos originarios andinos, así como estandartes de agrupaciones peronistas y del programa televisivo "6, 7, 8”.
Una salva de fuegos artificiales incentivó la emoción del momento, en el que se escucharon cánticos como "el que no salta es un militar” o "vamos, vamos, Argentina/ vamos, vamos a ganar...”, acuñado durante el Mundial de Fútbol de 1978.
La estrella de Arequito, visiblemente embarazada, había comenzado su actuación con un tema de difícil encasillamiento musical, mezcla de malambo y joropo venezolano, estilo que cultiva desde que pasó por las manos del manager Emilio Estefan.
De todos modos el público respondió con una energía imparable, que continuó con la entonación de "Entre a mi pago sin golpear” y, después del Himno y ya en compañía de su hermana Natalia, el emblemático "A don Ata”, seguido de "Tren del cielo”.
Con Soledad sucede lo mismo que con el Chaqueño Palavecino, quien para bronca de los puristas del folclore se cansó de hacer bises ante una multitud enfervorizada. Su canto telúrico es edulcorado, místico, autorreferencial, demagógico, pero de ritmos inevitablemente pegadizos. Produce entusiasmo.
Los títulos del Chaqueño: "El telón”, "Luna de Tartagal” –éxito de Horacio Guarany de hace casi medio siglo-, "La sin corazón”, "Juan de la calle”, "Amor salvaje”, "La ley y la trampa”, "Tenés razón” y "Carnaval de La Rioja”, dedicado al "violinero”
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